No pretendo sobrevaluar un disco ni mucho menos vender humo o hacer que la polvareda encubra una valoración equivocada, pero tampoco que la mezquindad sea la respuesta para una propuesta que si bien pueda sonar aburrida y monótona, por momentos resulta tan tirada de los pelos que se convierte en proyectil que tiene como finalidad abrir la mente en diferentes direcciones.
Este
Gorilla propiedad de los centroamericanos
Billy The Kid nos escupe su hardcore severo y de tinte callejero, que si bien suena repetidas veces a lo mismo, en cuanto al desempeño instrumental, nos muestra en su ruta varios giros los cuales descolocan la mente y esa línea que cualquiera podría imaginar al prestarle atención a los breaks que pueblan todo este material. Y esa mixtura de géneros es fácilmente reconocible desde los primeros segundos del
1000 Leones, que es la puerta a este ambiente de follaje enmarañado y tupido, con sus toques de reggae y un sonido peculiar, que enciende alarmas por su relación con una corriente de moda y que limita con lo más resistido por estos rumbos, todo el relax se va alejando y da lugar al hardcore rudo con arrolladores breaks y voces group,
Judas replica la rudeza y da rienda suelta a toda la ira, potencia de principio a fin, como dije quizá suene repetitivo pero oh¡¡ sorpresa llega
Gorilla Trap, track que sospechosamente tiene la frase Trap, y el panorama cambia drásticamente los breaks, doble pedales y screams enmudecen y en su lugar se arma una melodía que limita entre el reggae y ragga y eso que reluce en el título Trap (
aunque me quedo con las dos etiquetas iniciales), como si no fuera poco incursiona
Huba Watson, una de las cabezas del proyecto centroamericano “
Do Not” para darle más style al momento fresh, que finaliza con un fragmento al más puro estilo hip hop.